Una tradición milenaria que se mantiene viva en cada hilo, cada patrón, cada color extraído de la naturaleza.
Un legado que atraviesa siglos
El tejido en telar de cintura es una práctica ancestral que se remonta a la civilización maya precolombina. En San Juan La Laguna, esta tradición se ha preservado intacta, transmitiéndose de madres a hijas durante generaciones.
Cada comunidad maya tiene sus propios patrones distintivos, colores característicos y técnicas específicas. Los textiles no son solo prendas, son portadores de identidad cultural y memoria colectiva.
El telar de cintura, llamado también telar de palitos, es una herramienta simple pero versátil. Permite a la tejedora controlar cada hilo individualmente, creando diseños complejos y detallados que serían imposibles en telares industriales.
Los patrones tradicionales tienen significados profundos: representan elementos de la naturaleza, conceptos cosmológicos mayas y eventos importantes de la comunidad.
Métodos ancestrales que perduran
Utilizamos plantas locales como el añil para azul, la cochinilla para rojo, y la cúrcuma para amarillo. Cada color requiere un proceso específico de extracción y fijación.
Los diseños mayas se basan en geometría sagrada. Rombos, zigzags y líneas paralelas crean composiciones que representan montañas, agua, cielo y tierra.
Cada pieza es única porque está hecha completamente a mano. El proceso es lento y meditativo, requiriendo concentración y habilidad desarrollada durante años.
Una herramienta ancestral
El telar de cintura consta de varios palitos de madera y una correa que se ata a la cintura de la tejedora. La tensión del tejido se controla con el cuerpo, permitiendo un control preciso.
Los componentes principales incluyen el yugo superior, el yugo inferior, las varas de lizos, la vara de paso y la espada. Cada elemento tiene una función específica en el proceso de tejido.
La tejedora se sienta en el suelo o en un banco bajo, con el telar extendido frente a ella. Al inclinarse hacia adelante o hacia atrás, controla la tensión de los hilos.
El proceso requiere coordinación entre manos, cuerpo y vista. Las tejedoras experimentadas pueden trabajar durante horas, creando patrones complejos de memoria.
Cada patrón cuenta una historia
Representadas por zigzags ascendentes, simbolizan los volcanes que rodean el lago Atitlán y la conexión entre tierra y cielo.
Líneas onduladas representan el lago y los ríos, elementos vitales para la comunidad y fuente de vida y sustento.
Patrones en forma de granos representan el maíz, alimento sagrado en la cosmovisión maya y base de la alimentación.
Círculos y formas radiantes simbolizan el sol, dador de vida y energía, elemento central en la espiritualidad maya.
Formas estilizadas de aves representan mensajeros entre el mundo terrenal y el espiritual, libertad y conexión.
Patrones florales simbolizan la belleza de la naturaleza, la fertilidad y el ciclo continuo de vida y renovación.
Corazón del tejido artesanal
San Juan La Laguna es un pueblo maya Tz'utujil ubicado en las orillas del lago Atitlán. Es conocido como el centro de arte textil de la región, donde prácticamente todas las familias están involucradas en el tejido.
El pueblo ha mantenido sus tradiciones mientras desarrolla un modelo de turismo comunitario sostenible. Los visitantes pueden aprender directamente de las artesanas y apoyar la economía local.
Las cooperativas de mujeres tejedoras han transformado la comunidad, proporcionando independencia económica y preservando el conocimiento ancestral. Estas organizaciones también promueven el uso de tintes naturales y prácticas sostenibles.
El pueblo está rodeado de plantaciones de café y cuenta con miradores naturales que ofrecen vistas espectaculares del lago y los volcanes circundantes.
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